El centurión de la noche en El paseo Bolivar.

En el margen de la ruta .

Era un día eufórico por el sol que bañaba el paseo Bolivar , y por aquellos  que aguardaban el partido que se libraría esa tarde en el metropolitano, dónde la Selección Colombia se enfrentaría a la de Chile, cuyo juego sería vital para el confort de la escuadra nacional.

Mientras saludaba a un par de amigas paisas en el sector, y buscaba un jarabe que necesitaba , pasaron dos horas, cuando de repente y por avatares de esa rutina tropical que nos lleva a buscar sosiego para el calor y saciedad de la sed, fui abordado por El Centurión de la noche el cual sonaba altisonante en los parlantes de la Fama Centro, un estadero amplio que no tiene barra pero sí muchas mesas , y a esa hora eran ocupadas por quienes bebían en conversaciones fuertes como sólo acá se hace.

Entré, y lo primero que hice fue fijar…

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Viernes. (Cuento)

Aquella tarde del Viernes Ricardo salió de la oficina donde era ayudante de digitación y archivo, así sopesaba un poco la necesidad de sentirse útil luego de haber terminado la carrera de negocios internacionales, la cual hasta entonces no le había servido de nada, ya que no tenía un padre o un tío político que le asegurara un puesto diplomático, ni con eso del sí o el no, Ricardo podría vislumbrar esa opción.

De ambulando desde la carrera 46 co 40, llegó al bar de Martina la bonita; la agudeza de esta tierra de los adjetivos que expresan lo contrario de la realidad no era subestimada en ésta ocasión, porque la anfitriona del templo etílico como le llamaban los mas asiduos al lugar tenía lo suyo… pero quizás en la charla, porque,eso sí para consejera sentimental o financiera tenía el carisma de un encantador de serpientes o gitana .

Dadas las condiciones, Ricardo se ubicó en el asiento desocupado que tenía la barra, unos cuantos le saludaron , pese a que tenían varias rondas de cervezas comenzadas en conversaciones ocupadas.

— Martina, mamita dame mi fría–

— Ok Richie, pero tienes una cuenta pendiente—

— tranquila mami que si no es hoy, no será mañana, o la emparejamos en la tres pies que me recibe todas las noches—
Que optimista era Ricardo, sí, pero no por la posibilidad erótica que planteaba para saldar, sino por darle demasiado crédito a su cama, esa que como bien dijo, sólo contaba con tres patas, pues, en cierta ocasión aquel vetusto lecho había sido mal amortiguador de los suspiros orgasmicos de cierta acompañante peso pesado en las lides del amor.
Sí, desde entonces aquel viejo mueble era fiel testimonio de la llevadera material que éste manifestaba desde hacia mucho tiempo, aún así el salario mensual le daba a Ricardo una holgada manera de percibir su realidad desde el primitivo uso básico de las cosas , por ejemplo:

Viernes ____ $20. 000 pesos en cervezas donde Martina (saldados a fin de mes). $15.000 pesos en whisky termidor que muy amable el viejo Abelardo dueño de La fama bar club le vendía en una de las botellas reutilizables de 1/4, y con eso tendría para pasar una noche de optimismo irreversible , que le alcanzaba hasta llegar a la Troja .Es así como se trazaba la rutina febril de la rumba auto impuesta tres viernes de cada mes desde las 5 Pm y en el orden antes mencionado, con la salvedad que algunas noches no iba a parar a la habitación de motel barato o apartamento de su compañera de sudor ,y baile ; aveces no encontraba la dispuesta.

A esa hora Ricardo ha sido increpado por uno de los fervientes clientes del bar que se acercó hasta la barra para reclamarle la mirada de aquel a una acompañante del Viernes pasado, claro aquello era vestigio de la borrachera del ofendido, pero lo extraño es que en éste caso el alcohol no había borrado la memoria.

___ oye tetra y jueputa, por qué culo mirabas a mi hembra esa tarde—?

— uy cuadro cálmate, que no sé a que te refieres—

—Sí marica, como no, haste el pendejo—
—- nojoda brother! ,si la miré es porque estaba bien buena y seguro correspondía; todo bien cogela suave y tomate una fría a mi nombre—

El ofendido no musitó sílaba alguna, y recibió la cerveza que Martina la bonita le pasó , mientras que Ricardo mas bien relajado, se levantò de la silla para ir al orinal, y en ese instante se escuchó el cóndor herido de Diomedes Díaz :
—Nojoda, voy al nido a sacarle agua a mi cóndor—

Éste llegó al orinal, y comienzó a orinar .
El chorro que cayó allí sonó como goteo en aguacero sobre cinc ,él siguió concentrado en el sonido y tarareaba el coro del cóndor herido, de repente un silbido suave que salía de los compartimentos de los sanitarios le llamó la atención; , entonces Ricardo, miró hacia atrás, y terminó de orinar.

___ Aja cuadro qué te pasó?—

la puerta del sanitario se abrío suavemente al tiempo que fue empujada por una larga y bien formada pierna que terminaba con un tacón alto y verde. al abrirse la puerta , una morena de aire tropical y piel canela le hizo seña. Él miró a todos lados, y entró hasta allá, pero la morena que estaba sentada en el sanitario ,bajó la pierna, y al acercarse Ricardo, le jaló del cinturón :

—-Papi, desde aquella vez no te dejo de pensar—
El joven atontado ante aquella confesión súbita sólo respondío :
— ajá pero ¿cómo llegaste acá?

—-Muñeco apenas que la bestia te reclamaba, te ví, y me di cuenta que te parabas de tu silla y supuse que vendrías a orinar, y si no venias, aquí te esperaría hasta que vinieras—
Ella, le estampó un beso y lo soltó, entonces él, salió confundido , pero su sonrisa llevaba el discreto encanto del secreto abrumador . Se reincorporó en la barra, sorbió la cerveza que tenía, al rato pasó la dama del beso y se sentó en la mesa donde estaba su pareja.

__Richie, ojalá me abones algo hoy__

— Martina, déjame admirarte siempre como mi bonita pa no pensar en las cuentas descuadradas que te convienen y me joden—
En ese instante la voz carrasposa del hombre que había increpado a Ricardo gritaba desde la mesa que compartía con su pareja; Ricardo, Martina y todos observan.

— Ajá me crees pendejo, tú crees que estoy pintado en la pared?. Te vi picando el ojo al ayudante de Martina ahorita—
El hombre le arrebató un collar con fuerza de su cuello, le tiró la cartera que estaba sobre la mesa, y le tomó por el pelo con fuerza descomunal,de modo que la cabellera de ella le quedó en la mano derecha,la mujer se quitó un tacón y le propinó un taconazo en el pecho y con voz androgena le maldijo,él le arrojó la peluca al piso mientras que le dijo con abrumadora ternura: — si ves mamita lo que me haces?,aunque sigas siendo Erik, tú serás mi adorada Erika;le recogió la cabellera y la colocó con torpeza ,ella se inclinó un poco y acercó sus labios a los de su amante.
FIN.